Espíritu Emprendedor TES 2026, Vol 10, No. 2 abril a junio 75-91
Arculo Cienco
Indexada Landex Catálogo 2.0
ISSN 2602-8093
DOI: 10.33970/eetes.v10.n2.2026.474
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Revista Trimestral del Instuto Superior Universitario Espíritu Santo
impuestos especiales a los combustibles y los subsidios al consumo. Bajo este marco,
los subsidios a la energía se definen técnicamente como un "precio de carbono
negativo" que distorsiona las señales de precios, incentiva el sobreconsumo de recursos
fósiles y anula los incentivos para la descarbonización.
De acuerdo con Coady, Parry, Le y Shang (2019), un precio energético se considera
eficiente solo cuando internaliza el costo marginal de suministro, las externalidades
ambientales (como el calentamiento global y la contaminación local) y las necesidades
de recaudación fiscal. En este caso, los subsidios post-tax a nivel global se estimaron en
USD 4.7 billones (6.3% del PIB mundial) en 2015, ascendiendo a USD 5.2 billones
(6.5% del PIB) en 2017. Esta magnitud evidencia que la subvaloración de los costos
ambientales (calentamiento global y contaminación local) supera con creces los
esfuerzos de recaudación fiscal. El carbón y el petróleo representaron el 85% de estos
subsidios globales en 2015, subrayando la urgencia de reformas estructurales en estos
sectores. Coady, Parry, Le y Shang (2019) sostienen que omitir estos costos equivale a
otorgar un subsidio implícito masivo que fomenta la ineficiencia económica y
compromete la sostenibilidad del presupuesto público.
Una conclusión común en la literatura es que los subsidios generalizados a la energía
son instrumentos ineficientes de protección social por ser altamente regresivos. En este
contexto Arze del Granado, Coady y Gillingham (2010), demuestran que, en promedio,
el quintil más rico de la población captura seis veces más beneficios de los subsidios
que el quintil más pobre, convirtiendo a los subsidios en una herramienta de
transferencia de riqueza inversa. Por ello se considera que, esta "filtración" de los
subsidios en el caso de la gasolina, el quintil superior se apropia del 61.3% del subsidio
total, en tanto que el quintil inferior recibe sólo el 3.0%.
En el contexto de Ecuador, Jara, Lee, Montesdeoca y Varela (2018) identifican una
dualidad crítica: mientras el subsidio al gas licuado de petróleo (GLP) es progresivo
debido a su peso en la canasta de los hogares de bajos ingresos, los subsidios al diésel y
las gasolinas son altamente regresivos, beneficiando primordialmente a los deciles con
mayor capital y capacidad de consumo.
Esta persistencia pro-rica es analizada también por Giuliano, Lugo, Masut y Puig (2020)
en Argentina, donde los subsidios generalizados coexisten con tarifas sociales
focalizadas que, a pesar de sus intenciones, mantienen errores significativos de
inclusión en estratos medios y altos. Asimismo, Cockburn, Robichaud y Tiberti (2018)
advierten que, sin medidas compensatorias, la eliminación de subsidios exacerba la
pobreza a través del incremento en los precios de bienes no energéticos que utilizan
energía como insumo intermedio.
La evaluación del impacto de las reformas depende de la comprensión de la Variación
Compensatoria (VC). Groot y Oostveen (2019) utilizan funciones de utilidad Cobb-
Douglas y Quasilineales para demostrar matemáticamente que el ahorro fiscal derivado
de la eliminación de la ineficiencia del subsidio siempre supera el costo necesario para
compensar a los más vulnerables mediante transferencias directas, permitiendo una